El comportamiento de los durmientes de madera nativa y sus fijaciones es un factor relevante para la conservación de la infraestructura ferroviaria. El estudio realizado por Oscar Inostroza, Gonzalo Hernández y Ricardo Oyarzún, del Instituto Forestal (INFOR), entre octubre de 2003 y enero de 2004, evaluó esta solución técnica en el corredor Chimbarongo–Chillán, considerando el estado de los durmientes, el funcionamiento de las fijaciones KZ y los antecedentes históricos de mantenimiento.
El corredor estudiado comprendía 248 kilómetros y una dotación aproximada de 454.667 durmientes. La inspección efectiva abarcó 3.054 unidades en sectores de Molina, San Rafael y San Carlos, seleccionados en tramos rectos donde se registraban velocidades superiores a 120 km/h. La muestra incluyó durmientes impregnados antiguos, impregnados nuevos y sin impregnación, con diferentes períodos de servicio.
En la evaluación del estado de la madera y la consolidación de sus anclajes, el porcentaje de unidades fuera de norma fue de 2,8% entre los durmientes impregnados antiguos, que acumulaban más de 33 años de servicio; 0,4% entre los impregnados nuevos; y 30,1% entre los durmientes sin impregnar, con no más de ocho años de utilización. Estos resultados muestran un desempeño favorable de los durmientes preservados en las condiciones observadas.
El informe identifica la pudrición y los problemas de anclaje entre las deficiencias relevantes de los durmientes sin impregnación. Sin embargo, también establece que la evaluación de la vía debe incorporar el funcionamiento de las fijaciones: un durmiente físicamente apto no asegura por sí solo la correcta sujeción del riel.
Al considerar conjuntamente el estado de los durmientes y las sujeciones elásticas KZ, los resultados fueron más restrictivos. Bajo el criterio de elementos defectuosos consecutivos utilizado en el estudio, las tres zonas inspeccionadas quedaron fuera de norma. Los autores señalaron la necesidad de corregir el apriete de las fijaciones y reemplazar los durmientes deteriorados, atendiendo también a su distribución a lo largo de la vía.
En materia económica, el documento calculó un gasto histórico medio de US$ 650 por kilómetro al año para el período 1970–2002. Esta cifra refleja el reducido mantenimiento registrado; no representa un presupuesto recomendado. Los especialistas consultados estimaban que conservar el corredor en las condiciones consideradas requeriría entre US$ 3.000 y US$ 6.000 por kilómetro al año.
El estudio también contrastó inversiones históricas cercanas a US$ 114.086 por kilómetro para una renovación integral con durmientes de hormigón y US$ 11.400 por kilómetro para la reposición de durmientes de madera defectuosos. Las intervenciones tenían alcances distintos: la primera incorporó trabajos de base y balasto, además del cambio completo de durmientes. Por ello, esta comparación ilustra estrategias de rehabilitación y no una diferencia de precio directamente atribuible al material.
La conclusión central es que los durmientes de madera nativa impregnada pueden ofrecer un desempeño prolongado cuando forman parte de una solución ferroviaria adecuadamente conservada. La preservación debe complementarse con inspecciones, mantenimiento de fijaciones, drenaje, balasto y geometría de la vía. El informe aporta evidencia histórica para evaluar alternativas de conservación, sin establecer una garantía de vida útil ni describir el estado actual del corredor.
Fuente: Inostroza, O., Hernández, G. y Oyarzún, R. (2004). Comportamiento de la solución técnica durmiente de madera nativa y fijación KZ en el corredor Chimbarongo–Chillán. Instituto Forestal, Concepción, Chile. Los resultados, valores económicos y referencias normativas corresponden al período y los criterios del estudio.
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Inostroza, Hernández y Oyarzún · INFOR · 2004



